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La llegada a la Villa
Esta mañana se ha ido gran parte del equipo olímpico Español a Beijing sumergida en una preciosa y bien intencionada desorganización.
España es grande y, por lo tanto, la noche anterior se reunieron todos en lo que se conoce como el hotel más grande de Europa. La mayor parte de nuestro equipo de hockey, 15 de 18 jugadores, proviene de Cataluña. La plantilla del staff es muy diversa, representando 3 veces Holanda, Mallorca, Alicante, Cataluña y Las Canarias.
Tengo mis dudas sobre la hora de ida: a las 11 de la mañana, hora española, eso significa una llegada rondando las 5 de la mañana en Beijing. Nos espera un día duro, luchando contra el sueño y entrenar con un pequeño riesgo adicional (el cansancio significa una coordinación disminuida). El comité olímpico español ha fletado un Boeing 747, lo que significa más espacio para la mayoría. Los de water-polo y balonmano pueden ir en primera clase, el baremo es de 1,80 metros según el director técnico, aunque muchos de mis jugadores miden más, y para los miembros directivos se ve que es de 1,50 m.
Al menos la llegada temprana al aeropuerto de Beijing tiene una ventaja: nosotros somos los únicos…….. La acreditación transcurre sin problemas, lo único desastroso es el equipaje, ya que se tarda una eternidad hasta que todos tengamos nuestras maletas. Aún así sigue siendo una escena maravillosa: 1000 maletas del mismo color que se ven entrar simultáneamente por la cinta, en ese momento hasta una cinta de color diferente para cada deporte no sirve de mucho, y menos si el equipaje va entrando por 3 cintas diferentes, todos van andando de cinta en cinta en busca de su maleta. Nosotros, a parte de eso, tenemos más de 30 unidades de maletas de equipo, pero al final todo acaba bien. En una larga cola de buses y camiones vamos hacia el pueblo Olímpico. También allí la paciencia es el don más importante. Otra vez en busca de tu maleta y entonces llega el momento de pasar por primera vez por los detectores. Lo que llama la atención son las sonrisas reales de todos los voluntarios, hasta los muy jóvenes, los cuales hablan casi todos inglés de un nivel aceptable.
El pueblo es sorprendentemente acogedor, ¿quizá “feng sui”? A causa de que los apartamentos son más altos que en otros Juegos anteriores, el pueblo es considerablemente más pequeño, más gente en metros cuadrados, eso pega con China. Con España estamos en el sitio ideal, 200 metros del comedor gigante y del centro del transporte que eso nos ahorra en 3 semanas horas y horas de tiempo.
Toda la zona Olímpica se ha limpiado respecto a la última vez que estuve aquí. Impresionante, claro y atrayente. En verdad solo queda una gran preocupación pienso mientras miro por mi ventana, la gran manta que tapa la ciudad. Una capa inexplicable de suciedad…………..

Maurits Hendriks
02 de Agosto de 2008